jueves, 3 de junio de 2021

LA CULTURA DEL EXCESO

 Y EL EXCESO DEL ARTE

Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador educativo. Fundación BAT

El exceso es una violencia sutil, acumulativa y contagiosa que no se percibe como destructivo y que termina por ser alienante. Es producto de una sociedad que impulsa el individualismo y exacerba la acumulación como el más valioso de los placeres y lo instaura como el requisito fundamental de la felicidad. Se vende como una característica inmanente del ser humano, porque no lo priva de nada, solo lo satura en su búsqueda de hedonismo.

La cultura del exceso también es reconocible en la era actual por su infinita disponibilidad de datos que despoja al ser humano de su historia, de su memoria y de su narrativa porque lo estandariza y automatiza, acercándolo cada vez más, a un sistema que lo usa como engranaje de una máquina donde es fácilmente reemplazable. Para enfrentarse a ello, para crear conocimiento, se hace necesario el pensamiento crítico y contextual porque ayuda a transformar el pensar en reflexión.

Pensar es la utilización de datos sin preocuparse por la articulación que podría haber entre ellos, tal como se vive ahora. La reflexión, en cambio, es la creación de relaciones entre las informaciones que se presentan como independientes, produciendo un tipo de conocimiento que requiere ser compartido y que se alimenta de diversas perspectivas, llegando a ser incluyente y transformador, lo que termina por dejar huella en el proceso cognitivo de las personas.

Para mantenernos a flote en la cultura del exceso es conveniente mantener distancia de los sentimientos negativos porque se convierten en actitudes renegadas que cuestionan ese modo de vida. Tales sentimientos exigen un tipo de lenguaje que invoca a una reflexión que no resulta conveniente a la industria de la felicidad porque pretende deslegitimarla como parte sustancial del desarrollo de las potencialidades humanas, pregonando las emociones positivas como las únicas tendientes al éxito. El tiempo debe usarse para producir y consumir, es decir, actuar, no para reflexionar.

¿Qué se puede decir de una sonrisa fingida que es sostenida por largo tiempo? Que es más perjudicial que las alegrías y las tristezas honestas, porque requieren de poco tiempo y ayudan al equilibrio emocional. Por ello, como afirma Byun-Chul Han, lo que se quiere imponer es un “yo ideal que no es capaz de trabajar en el conflicto porque requiere demasiado esfuerzo”, esto explica porque es más fácil echar mano de medicamentos potencializadores.

El arte no es ajeno a esta dinámica y usa la versión facilista (o si se quiere medicada) de las vanguardias artísticas para sobrepasar el hedonismo hasta llegar al esnobismo. La crítica mexicana Avelina Lesper afirma que en la actualidad existe un exceso de artistas autoproclamados que desconocen el trabajo artístico, y que proclaman la apariencia como lo más excelso de la inteligencia humana. Esto ha hecho que el artista se convierta en un significante sin significado, en una forma sin contenido, en una imagen vacía, en una tendencia esnobista que pregona lo superfluo como valor de exclusividad y prestigio social.

Aclarando que hay otro tipo de arte que sí reconoce el trabajo artístico y que desde ahí aspira a la trascendencia, a franquear las fronteras de la historia, en aquella versión esnobista del arte contemporáneo, el espectador no está viviendo una experiencia estética, ha sido volcado, más bien, a verlo como un fraude porque la sublimación, como sentimiento elevado, es desconocido por los artistas del esnobismo, quienes son los que ocupan las instituciones artísticas de más prestigio, pero que no podrían, siquiera, sugerirla. De esta manera la intención de democratización del arte para enriquecer la vivencia estética como parte del desarrollo integral del ser humano, es boicoteada.

El exceso amenaza permanentemente con el fracaso, por ello el fraude del arte esnobista, cobijado por un prestigio sin contenido social, se asimila sin resistencia porque estandariza las emociones y obstaculiza el desarrollo de sentimientos y la posibilidad de identificarlo con perjudicial. Al ser el exceso un obstáculo para la atención, para la creación de conocimiento inclusivo y transformador, también se convierte en justificación para insistir en el pensamiento crítico y contextual como elemento fundamental en la articulación de las potencialidades humanas, con el que se aprende a observar detenidamente, a canalizar la atención hacia los detalles y profundizar en cualquier tipo de asunto, superando las barreras de la superficie.

No afirmo que el arte para los esnobistas sea estrictamente perjudicial para el desarrollo de las sociedades, lo que sostengo es que dicha tendencia no puede considerarse la manifestación más significativa de las artes, porque es una valoración vacía que aspirar a influenciar algunos pocos que se embelesan por lo superfluo. Existe un arte contemporáneo de un alto nivel artístico que aún defiende uno de los objetivos más deseados de las vanguardias artísticas: la democratización de la experiencia estética.

Aunque la cultura del exceso impulse el consumo de lo superfluo como un valor superior, cada vez se hace más palpable que los artistas que vibran con las exploraciones creativas, terminan por favorecer estrategias pedagógicas que hacen que el arte trascendente enriquezca la experiencia estética de las mayorías demográficas, permitiendo vivir la catarsis como una válvula de escape de la deshumanización social.


miércoles, 5 de mayo de 2021

ARTE COMO POÉTICA DE LA VIDA

CURSO EN LÍNEA


Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador Educativo. Fundación BAT

Dentro de los muchos enfoques desde los que se pueden abordar las circunstancias, recursos y habilidades que se necesitan para experimentar, estudiar, justificar y comprender el arte, existen tres que se han cimentado sólidamente: su creación, su contexto histórico social y el institucional. Debido a la crisis sanitaria de alcance mundial y la político-social-económica que vive actualmente nuestro país, resulta necesario dedicar especial atención al segundo enfoque. Por ello, la Fundación BAT ofrece el curso en línea Arte como poética de la vida, como un espacio para reflexionar sobre la importancia de la mediación del arte en la vida.

Es ampliamente reconocido que lo que sucede en el mundo social afecta los modos de interacción, entre los cuales el universo artístico es uno de ellos. El artista no lleva a cabo su trabajo creativo a espaldas o por encima de su contexto social, mucho menos los artistas empíricos que deben interactuar con diversos segmentos sociales para garantizar los recursos necesarios para sus familias y sus procesos artísticos. Esto conlleva a reconocer que su trabajo no es sólo un desarrollo subjetivo autoalimentado, sino que es impulsado u obstaculizado, divulgado o ignorado por las circunstancias en las vive. Por ello, en medio de cualquier tipo de crisis siempre es importante plantearse la pregunta ¿Cuál es la función social del arte? y para dar respuesta es fundamental identificar y analizar aquello que permite que una obra de arte sea pública y que su divulgación y posterior estudio la conviertan en un bien social.

Para desarrollar este tipo enfoque existe una producción académica bastante amplia, sin embargo y debido a la particularidad del arte popular resulta útil enfocarnos en estudios que tengan cercanía a nuestro contexto socio-cultural. El libro que abre el abordaje de este enfoque es uno que no habla específicamente del arte, pero si del universo relacional donde se gesta: la ciudad. El Derecho a la Ciudad del geógrafo David Harvey tiene un enfoque sociológico del cual se pueden sustraer alternativas comprensivas sobre la necesidad e importancia de la infraestructura cultural y artística.

Al experimentar la ciudad como un organismo vivo que todo el tiempo muta, en el que el arte es un factor vital, se hace inevitable que este último incorpore la transformación como parte de sus características cardinales. En este sentido, Jordi Claramonte en su libro Estética Modal, apuesta por una comprensión de la estética que tiene un impacto más directo sobre la vida cotidiana, siempre y cuando la interacción con bienes artísticos sea enriquecida en toda la ciudadanía. Esto quiere decir que una vida mediada por el arte adquiere fortaleza y confianza porque al permitir expresar las inquietudes propias, por medio de una obra de arte, se pueden descubrir formas de enunciación que facilitan la persuasión y la superación de tensiones y problemas.

Otro texto base es Neuroartes, un laboratorio de ideas, que surge del trabajo que hace su autor Luc Delannoy, en México, al investigar cómo las personas que sufren diversas patologías cerebrales pueden experimentar el arte y si éste puede regenerar algunas de las funciones afectadas o crear otras nuevas. Esta posibilidad no sólo supone un beneficio individual, sino también la reincorporación social. Por último, el libro Repensar el arte. Reflexiones sobre el arte, la política y la investigación, en el que se recogen análisis de profesores de la Universidad de las Arte de Ecuador, nos ofrece un sustento teórico que se ampara en el pensamiento decolonial, acompañado de análisis de casos que nos ofrecen pistas de lo que podría definirse como un arte decolonial. Si bien este es un concepto a desarrollarse dentro del curso, la noción de multiculturalidad del texto es un camino bastante abonado.

Pregunta para el debate del encuentro sincrónico

¿Cómo experimento mi derecho a la ciudad y

cómo lo puedo aplicar a mi derecho al arte?


Inscripciones:

https://www.fundacionbat.com.co/inscripcion_taller.php


Video explicativo del contenido y metodología

https://www.youtube.com/watch?v=c9YJN_SSKTg



Cronograma


Presentación sesión1- Infraestructura cultural - mayo 8



domingo, 4 de abril de 2021

ACUERDOS, TENSIONES Y ROMANTICISMOS

SOBRE EL ARTE

Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador Educativo. Fundación BAT

El ejercicio que propongo a continuación obedece a la importancia que tienen los comentarios publicados en este blog. Los lectores son fundamentales para los objetivos de esta plataforma y especialmente aquellos que levantan la mano y expresan sus opiniones sobre los distintos temas. Sólo se tienen en cuenta los comentarios que fueron escritos directamente en el blog en el transcurso del presente año. Los que llegan al correo no hacen parte de este ejercicio debido a que sus autores no los hicieron públicos, actitud que se respeta.

Los 58 comentarios analizados no son juzgados, sólo serán articulados según justificaciones que muchas veces pasan desapercibidas y que se relacionan con los artículos que los motivaron: Cultivar la imaginación, Arte y turismo cultural, Derecho al arte, La deuda del arte, Deuda con la creatividad. Las justificaciones son interpretaciones que se enriquecen cuando estudio las opiniones de ustedes. La metodología planteada se divide en cuatro momentos que pueden ser abordados en cualquier orden. 1. Axiomas: versiones románticas de lo que defendemos intuitivamente y que se apoyarán con la citación de los comentarios. 2. Tensión: búsqueda de un cambio de perspectiva. 3. Preguntas para abrir el debate y 4. Hipótesis.

Axioma 1: El arte es definido por las instituciones que lo promueven.

Tensión 1: Los artistas se dejan imponer criterios de lo que debe ser el arte.

Comentarios:

1.        Desconocida (16 enero): “Debemos seguir trabajando en proyectos para que las diferentes expresiones artísticas y los artistas seamos tenidos en cuenta por quienes nos gobiernan”.

2.      Art-Lincer (18 enero): Existe deseo de arte para el estado cuando ellos tienen una necesidad personal”.

3.      Luis Eduardo Cerra (18 enero): “El arte es la cenicienta, a la que se pretende engañar con las migajas sobrantes del banquete suntuoso”.

4.      Luigi Valero (18 enero): “Desgraciadamente la delincuencia se infiltro en la cultura aprovechando algunos funcionarios corruptos que le han dado mal uso a los recursos del Programa Distrital de Estímulos”.

5.      Nidia (28 enero): “Que nos tengan más en cuenta, falta más gestión, que no quede en palabras si no en hechos”.

6.      Juan Cantillo (8 feb): “La deuda, tal vez impagable que tiene la institucionalidad, es haber establecido (…) la separación del arte y la conducta humana”.

7.      Gabriel (12 feb): “El mundillo del arte se configuraría solo de las instituciones del arte (curadores, galerías, artistas, etc.) que son quienes generan un lenguaje y una forma, ellos son quienes validan que es arte”.

8.      Sandra Cristiano (8 marzo):Piden innovación, pero no hay un acceso a capacitación sobre leyes y presentación de proyectos para que puedan calificar ante convocatorias”.

Axioma 2: La imaginación se alimenta de la diferencia y nos beneficia a todos.

Tensión 2: La deshumanización sucede por imaginar a la diferencia como enemiga.

Comentarios:

1.        Desconocida (25 enero): “Mientras el hombre continúe deshumanizándose seguirá reinando en el arte el elitismo, la mediocridad, politización y abandono del gremio más cercano a la creación”.

2.      Nidia (26 feb): “La imaginación logra enriquecer nuestros sentidos en el diario vivir de nuestra existencia”.

3.      Desconocida (27 feb): “la imaginación nos ayuda a volar nuestros sueños”.

4.      Getulio (2 marzo): “La imaginación aporta a enriquecer nuestra vida tanto individual como colectiva”.

5.      Diseño Artesanía Sandoná (7 marzo): “Para aceptar la diversidad es necesario reconocernos como diferentes, no en el sentido de convertirnos en extraños para los demás, sino como parte vital del engranaje social en el que interactuamos”. 

Axioma 3: Los artistas son personas que trabajan para el beneficio colectivo.

Tensión 3: Los artistas son incomprendidos y su mala imagen es una invención social.

1.        Desconocida (15 enero): “Europa y EEUU los artistas son vistos como los constructores de la historia y pacificadores, acá nos miran como gente desocupada e improductiva”.

2.      Juan Morales (23 enero):La actitud de la gente involucrada en el sistema del arte nos hace ver como seres de otro mundo locos o vagos. Pero, también arrogantes, prepotentes y groseros”.

3.      Mildreth Miranda (24 enero): “Reinventarnos para mostrar al mundo lo grande que podemos ser cuando de arte se trata”.

4.      Wilson Carranza (12 feb):La crítica ligada al arte hace que se considere sólo para especialistas, lo que dificulta la generalización del oficio de artista, al considerarse banal para el común de la población”. 

5.      Luis Eduardo Ortiz (12 feb): “El prestigio del artista condiciona el valor e impacto de una obra. (…) la apreciación del arte está codificada por un ambiente de entretenimiento”.

6.      Hernando Zambrano (4 marzo): “Es solo mirar el desarrollo de la sociedad y tratar de presentar esos hechos de la mejor manera para dar o representar esos sucesos como bien o como mejor”.

Según las conjeturas que se pueden derivar de los axiomas y las tensiones enunciadas, en las que el beneficio es el factor común, es pertinente preguntarnos sobre lo “productivo o improductivo” que puede significar la lectura de este blog. Para ello es importante hacerse y responder las siguientes preguntas. Por supuesto, cada uno está en la libertad de hacer variaciones de las mismas, y si es el caso, te pido que la escribas y la respondas.

1.       ¿Cuánto tiempo de tu vida dedicas a leer un artículo en este blog y si tienes el interés de dedicarle más?

2.       ¿Cuál es el beneficio que encuentras al leer un artículo de este blog?

3.      ¿Cuánto tiempo de tu vida dedicas para reconocer, identificar, reflexionar sobre el beneficio de leer un artículo en este blog?

4.      ¿Es ese beneficio productivo o improductivo?

5.      ¿Cómo se relaciona el beneficio con tu vida cotidiana, tu oficio o tu profesión?

6.      ¿Qué piensas de la didáctica planteada en este artículo?

Hipótesis:

Tal vez los pensamientos surgidos en este ejercicio no te permitan ganar dinero directamente, pero aportarán alternativas para hacer pequeños cambios en la articulación de nuestra vida personal con la labor productiva que, si logramos mantenerlas por fuera de los afanes del tiempo, traerán algún lucro. La gran diferencia entre lo improductivo y lo productivo está en el tiempo que requieren. Mientras el primero es de largo aliento, persistente, acumulativo, de prueba y error, el segundo se aprovecha del conocimiento del primero para alcanzar sus resultados en corto tiempo. Acapara el conocimiento acumulado por décadas para entregar resultados en meses. Como el arte requiere de caminos largos y extenuantes siempre se relaciona con lo improductivo, mientras las soluciones rápidas y vendibles, siempre alimentadas por el conocimiento de la improductividad, se ajustan a los estándares del comercio para autoproclamarse productivas, incluso innovadoras.

  

jueves, 4 de marzo de 2021

DEUDA CON LA CREATIVIDAD

 Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador educativo, Fundación BAT

El eslogan con el que se distingue al siglo XXI en comparación con épocas anteriores es que es la era del conocimiento, de la creatividad y de la innovación. Tres aspectos que se han convertido en caballos de batalla para perfilar medios y metas, pero, al revisar algunos resultados y intuir otros posibles puede que más bien se conviertan en caballos de Troya. La inconsistencia entre lo que se hace y lo que se pretende es abrumadora.

Si nos atenemos a que el conocimiento, la creatividad y la innovación son resultados y procesos que devienen de modelos de educación de alta calidad, entonces cualquier sociedad que quiera disfrutar de las mieles de este siglo debe, sobre cualquier otra cosa, desarrollar políticas educativas y de inversión que fortalezcan los diseños curriculares que se encaminen a esas tres capacidades que, por demás, son las mismas que se desarrollan en la educación artística.

El primer proceso cognitivo que se debe fomentar es la imaginación entendida como la libre articulación de pensamientos sin propósito preestablecido, convirtiéndose en impulso de la creatividad, cuya función es configurar la imaginación según un propósito que, generalmente, es la solución de una necesidad para, posteriormente, darle paso a la innovación que es la encargada de construir la infraestructura necesaria para que la creación alcance su propósito.

Al ponderar los años de educación necesarios para alcanzar el grado profesional, 19 en promedio, y la educación artística como didáctica de las capacidades mencionadas, cuyos procesos de enseñanza-aprendizaje son esenciales para la educación de alta calidad, entonces ¿por qué se cree que ofrecer a los estudiantes algunas experiencias artísticas esporádicas en ese lapso de tiempo, es suficiente para desarrollar ciudadanos que hagan parte activa de la sociedad del conocimiento? Los gobiernos incorporan en sus discursos conceptos relacionados con las exigencias del sigo XXI sin que ello garantice una implementación adecuada. Las políticas públicas insisten en la importancia del conocimiento, la creatividad y la innovación sin que se platee una vocación hacia la educación de alta calidad para alcanzarlos, como si dichos procesos se manifestaran espontáneamente y dependiera exclusivamente de esfuerzos individuales.

“La educación artística es un proceso a largo plazo, por lo que debe ser sistemática y desarrollarse a lo largo de los años”. Esta es una de las recomendaciones consignadas en Hoja de Ruta para la educación artística-UNESCO, Lisboa 2006 y La Agenda de Seúl: objetivos para el desarrollo de la educación artística 2010-UNESCO. Recomendación sustentada en diagnósticos de estudios que se han realizado durante décadas en muchos países del mundo. También afirman que la cultura y especialmente la multiculturalidad son los vehículos por donde se expresa y distribuye equitativamente la creatividad, haciendo de la educación artística su promotora. Por consiguiente, la política y la infraestructura educativa y cultural puede convertirse en sus mayores aliadas o sus sistemáticos obstáculos.

Las personas que tiene contacto permanente con experiencias y procesos artísticos tienden a preferir entornos creativos y se habitúan a desarrollar modos alternativos para crear conocimientos propios. Al mismo tiempo aprenden a reconocer diversas perspectivas para abordar las necesidades de la sociedad y actuar éticamente.

Según lo anterior es posible establecer los siguientes axiomas y sus respectivas deudas sociales con la creatividad:

Axioma 1: El conocimiento, la creatividad y la innovación son resultados de modelos educativos en los que la educación artística está en el mismo nivel de importancia que las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemática).

Deuda social 1: No es posible imponer la competitividad como objetivo nacional si el sistema educativo convierte la educación artística en recurso optativo para el tiempo de ocio.

Axioma 2: La educación artística promueve la búsqueda de diversas perspectivas para desarrollar la creatividad, la flexibilidad, la adaptabilidad y la innovación, características fundamentales para los ciudadanos del siglo XXI.

Deuda social 2: No es posible hablar de emprendimiento e industrias creativas si su modelo de gestión se reduce a la estandarización de productos y servicios que exige el mercado, reduciendo el arte y la cultura al consumo.

Axioma 3: Lo diverso y lo alternativo, manifestados en la multiculturalidad, son la expresión democrática de la creatividad, cuyo máximo impulsor es la educación artística y su garante el Estado.

Deuda social 3: No es posible ser miembro activo de la sociedad del conocimiento, la creatividad y la innovación si la educación y la infraestructura artística y cultural no hacen parte de la inversión social del Estado.

¿Por qué, si estamos en la era de la creatividad y la innovación, el arte es el menos favorecido en las políticas públicas?


domingo, 7 de febrero de 2021

LA DEUDA DEL ARTE

 

Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador Educativo. Fundación BAT


Una de las deudas que tiene la especialización teórica del arte y especialmente lo relacionado con la percepción estética es su escasa vinculación con las dinámicas que influyen en la estandarización de preferencias y evasivas que condicionan el comportamiento social. Existe una inclinación idealizada según la cual el mercado de los prestigios define el valor social del arte, sin embargo, ello es un requisito adoptado por las elites económicas y que no alcanza a la mayoría poblacional.

Otra deuda se define gracias el presuntuoso pensamiento crítico que se estima inseparable del arte. El pensamiento crítico se debe ubicar en un peldaño distinto y posterior a la percepción estética, que necesita de un proceso de aprendizaje continuo que supere el nicho subjetivo de la segunda para desarrollar comprensiones coherentes con el contexto histórico cultural en el que fue realizada la obra y que al mismo tiempo permita configurar actualizaciones según los cambios de las dinámicas sociales. La actualización comprensiva del arte no es el resultado de un proceso arbitrario y de autocomplacencia, ésta se debe a la potencia que tiene el arte de trabajar sobre las tramas de la vida que no están condicionadas a prescripciones históricas y geográficas.

Jordi Claramonte reconfigura la noción de autonomía para apoyar las hipótesis que justifican su teoría de Estética Modal. Según el autor esta opción estética se fundamenta en su vinculación con los modos de hacer o modos de relacionarnos y su necesidad de ser contagiosa para que alcance su función social. Explica que la experimentación de la estética exige una autonomía que debe ser contagiosa y, por tanto, trasmisible a la organización de nuestras propias vidas.

La autonomía y el contagio suponen la superación del plano subjetivo de la estética para acercarla a una versión de la vida según los modos de hacer y relacionarnos mediada por el arte, es decir, la persona que observa y objeto observado ya no se conciben como separados, sino que entre ellos se genera una transferencia de sentidos que los hace codependientes. Esta transferencia explica la fortaleza y confianza que adquiere todo individuo al expresarse por medio de una obra y clarifica la voz persuasiva que adquiere la obra por medio del juicio discursivo de la persona.

Según el análisis de Claramonte, para evidenciar la autonomía contagiosa a la que aspira la estética modal es necesario estudiarla a luz de los repertorios que favorecen determinados quehaceres, las disposiciones con que cuentan las culturas y el paisaje donde se articulan y evalúan según los intereses. Así, repertorios, disposiciones y paisaje ofrecen tres niveles de acercamiento hacia un mismo tema en sus diferentes fortalezas y debilidades, hostilidades y complicidades, formalidades y vacilaciones, superándose las tensiones entre contrarios como sucede con el binomio sujeto/objeto.

Como resultado, la deuda que tienen las estructuras que favorecen el mercado de los prestigios en detrimento de la conveniencia que trae la democratización y experimentación del arte a las comunidades y la promesa del pensamiento crítico, se pueden subsanar sí, en primera instancia, los modelos educativos de los países reconocen, bajo los mismos parámetros de importancia el aprendizaje artístico, de las matemáticas y del lenguaje, convirtiéndolo en una enseñanza obligatoria y erradicando la idea de entretenimiento y manualidad desde la que se imparte y, en segunda instancia, si se diferencian los servicios (transitorios y de consumo) que ofrece el turismo cultural, de los bienes (durables y cognitivos) que crea el arte. Ambas condiciones son determinantes y viables según las condiciones de interacción entre los repertorios, las disposiciones y el paisaje. No obstante, este tipo de transformaciones obedecen a cambios lentos que se deben empezar a trabajar desde las entrañas de los distintos aspectos que intervienen en las artes y a contracorriente a las dinámicas que los sustentan.

Las artes no se deben ser reducidas a las pautas del entretenimiento, que es lo ofertado a las mayorías poblacionales y tampoco deben restringirse al prestigio social, que es una opción exclusiva para las élites económicas. Sin que exista la necesidad de que ambas opciones desaparezcan, configurar equilibrio entre las dos depende de la transformación del sistema educativo que gestiona y construye un determinado modelo de sociedad.

¿Por qué la autoreflexión del arte dificulta su democratización y su valoración social?

jueves, 14 de enero de 2021

DERECHO AL ARTE

 

Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador educativo

Fundación BAT

 

¿Por qué en medio de cualquier crisis el arte asume los mayores recortes de los presupuestos estatales? ¿Es el arte uno de los responsables de las crisis? ¿Acaso no es un catalizador espiritual (psicológico y de convivencia) al que la sociedad recurre con más ahínco? En estas preguntas prevalece un juzgamiento de naturaleza económica que supone que toda inversión en arte y cultura es improductiva porque no produce ninguna ganancia monetaria y su inclusión en los presupuestos obedece al margen de excedentes (ganancias superiores a lo calculado) que produce un país.

 

Al ser estigmatizado como improductivo, el arte queda reducido a un asunto mercantil desde donde se eliminan sus potencialidades para favorecer la salud mental ¿No es ésta un requerimiento esencial para la vida productiva? Es un aspecto de la vida que no aparece en las variables de los modelos macroeconómicos, pero que, sin embargo, se incluye cuando se analizan los gastos médicos que reducen las ganancias, como si el arte, la cultura y la salud no tuvieran relación. Considerar las variables macroeconómicas como las únicas importantes para enfrentar las crisis desecha la inclinación que tienen las comunidades por buscar el bien común, condición que la economía vende como su tarea fundamental, pero que al mismo tiempo niega cuando enfatiza su interés en aumentar las ganancias de los que detentar el poder.

El arte rodeado, influenciado, diezmado e incluso culpabilizado por estos atenuantes lo convierten en una actividad suntuaria de la que se puede prescindir sin ninguna consecuencia. Pero si partimos de la afirmación de Goethe “quien no tenga ciencia o religión, que tenga arte”, se reconoce que el bienestar social no depende de la acumulación de riqueza o propiedad privada, sino de una estructura de conocimientos que crea diversas formas de comprender y actuar en el mundo que son compartidas por la mayoría de los miembros de las comunidades. En este sentido, hablar de derecho al arte es apelar a algo que va mucho más allá de una atribución que otorga una ley.

 

El derecho al arte se justifica en la necesidad que tienen las personas y los grupos sociales de construir, aumentar, perfeccionar, transformar y cambiar saberes que contribuyan a la formulación de alternativas de vida que sean consecuentes con las problemáticas de la base social y no con supuestos programáticos o administrativos y, por tanto, crea estrategias para experimentarlo en todas sus facetas: creación, apreciación y análisis.

 

A pesar de los avances tecnológicos que favorecen el libre intercambio de saberes y la creación de comunidades con intereses específicos no hay un garante del derecho al arte, ya que los gobiernos han entregado esta responsabilidad a intereses económicos que exigen retribuciones monetarias, lo que reproduce un empobrecimiento de la experiencia humana y de la capacidad reflexiva para definir parámetros de bienestar que incluyan a la gran mayoría. Es importante aclarar que el derecho al arte no niega la venta de la que depende el trabajo de los artistas, en lo que hace énfasis es en la negativa de que los dineros públicos destinados para estas inversiones sean privatizados.

Entre las consideraciones que se pueden impulsar a través del derecho al arte encontramos la ampliación de los criterios por los que se interpretan su creación, apreciación y análisis. Si bien el artista es el hacedor responsable de las obras de arte, es importante considerar su resultado como una obra colectiva que se presenta como una síntesis reflexiva de las infinitas posibilidades que ofrece el contexto social y que sólo es posible por el liderazgo que asume el artista para alcanzar sus objetivos. Asumir el arte como síntesis reflexiva de carácter colectivo permite ampliar las posturas de la apreciación debido a que existen puntos convergentes que la mayoría de las personas comparten al pertenecer a una determinada cultura y que operan como nudos interpretativos que extienden conexiones entre las posturas artísticas y las comprensiones del espectador.

 

En ese mismo sentido, el análisis, que supone una tarea especializada y proyectiva sobre a función social del arte, depende de la capacidad de reconocer y valorar los diversos contextos que se articulan en la obra de arte y los que alcanzan mayor influencia en la configuración de la síntesis. Los contextos étnico, de género, urbano o rural, nivel educativo y socioeconómico, idioma, alimentación y muchos otros que se articulan a partir de tensiones y conflictos son versiones que alimentan la idea del arte como una obra colectiva.

 

Esta primera aproximación sobre los alcances que podría tener el derecho al arte es una invitación a reconocerlo como uno de los tres pilares cognitivos, emocionales y espirituales (ciencia, arte y religión) que requiere todo ser humano y que dependen de la validación e inversión gubernamental para su enriquecimiento y funcionalidad. Confío que este preámbulo podrá ser debatido y ampliado bajo una perspectiva de búsqueda de alternativas para el bienestar común.  


Recursos en línea:

David Harvey (2013). Ciudades Rebeldes. Del derecho a la ciudad a la revolución urbana. Madrid: Akal. Capítulo III (pp. 107-135) 

https://cronicon.net/paginas/Documentos/CIUDADES_REBELDES.pdf

Material Didáctico sesión 2:


Presentación sesión 2

https://www.emaze.com/@AOTQCQQOT/un-problema-de-tamao

Película: Ciudad de Dios

https://www.youtube.com/watch?v=RJ0dO-zOXuI


Podcast CTM RADIO- El derecho a la ciudad

https://www.youtube.com/watch?v=wV062CjXy1U


Conclusiones – Sesión 2 – Derecho a la ciudad – mayo 22

Yurby: Participación en convocatorias y la dificultad de escribir proyectos. Creación de un espacio político (organización para la divulgación y venta del trabajo). Auto-reconocimiento del trabajo entre los propios artistas.

Luisa: Apropiación del espacio urbano no es fácil por los dueños de la calle, reduciendo las garantías de venta. Una inversión logística propia no permite una ganancia. Reconocimiento como artista en el espacio público.

Gabriel: El espacio público es donde se materializa la democracia y la ideología de Estado. ¿Quién es ciudadano? Arte urbano: el monumento – Grafiti – El arte en su capacidad de re-semantización (Transemiótica, Juan Acha). La ética del arte. Desconocer la representación del pasado porque no conviene según las circunstancias del presente. Pasado vergonzoso que se desea ocultar, similar a cómo se erige la historia institucional

Sandra: Ya existen movimientos de visibilización. Nos quejamos de la falta de apoyo y sin embargo regalamos el trabajo. ¿La valoración es exclusivamente monetaria? Necesidad de reconocimiento. Vendo el reconocimiento. Como trascienden las intervenciones públicas en nuestro trabajo y en la vida cotidiana.

Kevin: La gentrificación ha desplazado el proceso cultural gestado en el barrio el Prado. La densidad demográfica no favorece la venta del arte. La necesidad de movilización de los agentes artísticos a lugares más baratos para la subsistencia, se encuentran en los barrios populares. Creación de redes no definidas por el espacio (Creación de bienes comunes en los “no lugares” - Mark Augé)

Wilson: Visión estética para llegar al alma de la gente y de la ciudad.

Diana Zoraida: Es espacio público es de todos y no es de nadie. No hay dolientes claros. La responsabilidad es de otros. Aprovechamos lo que no es de nadie para sacar usufructos. Están los dueños de la calle quienes son los que venden el espacio público. El arte es mío, la ciudad no. La creación artística como testimonio Vs el reconocimiento de las expresiones sociales cuando se divulgan como un producto comercial, publicitario o noticioso ¿Cómo los derechos de autor impactan negativamente en la creación de la memoria testimonial del folclor y las tradiciones?

Manuela: ¿Cuál es el derecho del artista para apropiarse de la imagen del otro? La imagen como testimonio. Autoría Vs Acción colectiva.

Victoria: ¿La apropiación del recuerdo como impulsor creativo? La imagen es una creación mental que depende de la memoria y el recuerdo.

Amanda: La importancia del liderazgo y la representatividad como forma de equilibrar el ego del artista para favorecer el trabajo colectivo. Más espacios de divulgación.

Sesión 3 - Derecho al arte

Enlace para ingresar a la sesión

https://teams.microsoft.com/l/meetup-join/19%3ameeting_ZmRkNjkwMjctN2Q3OS00YWI3LWExNGUtNjQ2NDJlY2M2MTE0%40thread.v2/0?context=%7b%22Tid%22%3a%22ff9c7474-421d-4957-8d47-c4b64dec87b5%22%2c%22Oid%22%3a%228bdb1f4e-83c7-4c1d-b86a-45ba87abcdf5%22%7d

Pulsa en el vínculo o pégalo en un explorador para unirte. 

Material de apoyo

¿Qué pintan los derechos?

youtube.com/watch?v=tIQiHqSKRzU


El arte trasciende. Avelina Lesper

https://www.youtube.com/watch?v=XYJHSjqzG2Y


La Burbuja del arte contemporáneo

https://www.youtube.com/watch?v=JZCXp_s8FeY


Película: Fahrenheit 451

https://pelisplushd.net/pelicula/fahrenheit-451-1966

Presentación sesión 3


 


jueves, 10 de diciembre de 2020

ARTE Y TURISMO CULTURAL

Por: Elkin Bolaño Vásquez

Coordinador Educativo

Fundación BAT

 Siempre es problemático establecer algunas características que permitan justificar la funcionalidad del arte, especialmente si se tiene en cuenta que el conglomerado social es prodigiosamente diverso y con muchas expectativas que se desarrollan por fuera de la riqueza semántica, terapéutica, denunciativa, reivindicativa del arte y su potencial para construir convicciones que permitan afrontar la vida diaria. Esta es una lucha constante que en el mundo contemporáneo marca un derrotero importante y que se agudiza desde que se impuso el turismo cultural como su motor de financiamiento y desarrollo.

Para abordar las relaciones de intercambio entre el turismo cultural y el arte debemos tener presente la siguiente premisa: toda producción artística es un bien cultural, pero no todos bienes culturales surgen de procesos artísticos. Esto quiere decir que el disfrute cultural no incluye, necesariamente, el consumo artístico, a pesar que las instituciones responsables de la política pública los consideren un mismo asunto.

Para comprender esta diferencia conviene extender hilos conectores entre las distintas estadísticas que hacen estudios del tema. Entre ellas tenemos el Censo Gastronómico de la Candelaria 2019, el Diagnostico Turístico 2019, el Diagnostico Candelaria 2020, “Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del siglo XXI”, para la Localidad de La Candelaria 2021-2024, el Informe de Gestión de IDARTES 2016-2019 y el Plan Estadístico Distrital.

La Localidad de la Candelaria, en Bogotá, proporciona el ejemplo ideal para analizar la complejidad que se genera entre el turismo cultural y el arte. La primera de ellas se identifica con el alto porcentaje de población flotante (requisito para cualquier ciudad que promueva el turismo cultural) y sus preferencias de consumo cultural que están relacionadas con actividades de acceso público y gratuito, por lo que se infiere que los servicios por los que pagan las personas son los habitacionales, de alimentación, de entretenimiento, de artesanías y de transporte sin que esto suponga un beneficio directo sobre la oferta artística, debido a que, independiente de la capacidad de gasto de los turistas, es la inversión gubernamental la que garantiza, en alto porcentaje, los costos relacionados con los procesos creativos, de gestión, de exhibición y divulgación de las artes. Consecuentemente, las inversiones en infraestructura, los programas de estímulos y de salas concertadas, los procesos de formación artística y escenarios alternativos de divulgación y presentación de proyectos son la columna vertebral de la oferta de la que se beneficia el turismo cultural.

Otra complejidad que se identifica es la reiterada justificación de la función social y profesional del arte diferenciándolo de la cultura, debido a que esta última se reconoce como una dinámica orgánica de la que todos los miembros de una comunidad participan, mientras que para el arte se deben crear estrategias para la formación de públicos. Sin embargo, la valoración de estas estrategias no pasan de ser una cantidad numérica que terminamos por aceptar acríticamente, exigiendo el aumento de las cantidades para después justificarlas románticamente, dando como resultado un vasto volumen de datos que, según las compresiones que se pueden sustraer del estudio realizado por el Plan Estadístico Distrital, poco o nada permiten explicar las virtudes de la experiencia de la apreciación artística, especialmente cuando los espectadores carecen del conocimiento básico para ello y que tampoco son tenidos en cuenta en la elaboración de políticas públicas para el arte y la cultura.

Entre dichas complejidades aparece el emprendimiento que se justifica desde tres perspectivas. La primera es la visión romántica según la cual la capacidad creativa y la voluntad de insistir y persistir del proceso artístico, que ahora es el mayor atributo del emprendedor, puede transferirse a las posturas del mercado como algo natural, que se conecta con la visión pragmática que sólo se enfoca en el resultado, lo que reduce la creatividad a un oráculo que debe descubrir el ideal de consumo del público. Esta segunda postura limita la reflexión y termina por reproducir una lógica empresarial que desvirtúa los procesos artísticos.

La tercera visión, de corte vanguardista, convierte a la innovación en un adjetivo aplicable a todo lo que hace, cuando en realidad se apoya en dinámicas exitosas del pasado que se presenta según la estética y nomenclatura tecnológica. No obstante, es fácil encontrar que estas tres visiones se entremezclan sin darnos cuenta y sin que cuestionemos si el arte necesita de la visión romántica para justificar su valor social o si es posible desenmarcarlo de la postura institucional, que tiende a estandarizarlo, para explorar e impulsar otras alternativas de divulgación, apreciación, financiación y presentación.

Según lo anterior, la conclusión que salta la vista es que el consumo cultural y artístico dependen de la financiación del Estado, siendo el primero admirado desde la mirada turística, del transeúnte que se toma una selfie mientras disfruta de restaurantes, entretenimiento o compra suvenires. El segundo, apreciado por una pequeña porción de personas que paulatinamente configuran su propio capital compresivo, tiene un margen reducido de venta de entradas, que rara vez es comprada por el turismo cultural, y a la que se le ha impuesto la imposible obligación de financiar los museos, las funciones teatrales o los recitales musicales.